-En China, antiguamente, las ciudades estaban rodeadas de altas murallas donde se abrían grandes y magníficas puertas expliqué tras reflexionar unos instantes-. Esas puertas tenían un gran significado. No sólo servían para entrar y salir, sino que se creía que era allí donde moraban los espíritus de la ciudad. O el lugar donde debían morar. Exactamente igual que en la Europa medieval, donde la gente consideraba la iglesia y la plaza como el corazón de la ciudad. Por eso, aún hoy, quedan en China muchas puertas maravillosas. ¿Sabes cómo construían las puertas los chinos de la antigüedad?
-Ni idea- dijo Sumire.
-La gente se dirigía a los antiguos campos de batalla tirando de carretas, y allí recogía todos los huesos desparramados o enterrados que podían encontrar. Al ser un país de tan larga historia, no faltaban campos de batalla. Luego construían una enorme puerta a la entrada de la ciudad incrustando todos esos huesos. Esperaban que, honrando de ese modo sus almas, los guerreros muertos protegieran la ciudad. Pero ¿sabes?, no bastaba con eso. Cuando la puerta estaba terminada, llevaban hasta allá unos cuantos perros vivos y, con una daga, los degollaban. Después regaban la puerta con la sangre aún caliente de los perros. De esa forma, los huesos resecos se empapaban de sangre fresca y las viejas almas adquirían un poder mágico. Al menos eso es lo que creían. Sumire aguardaba en silencio a que prosiguiera-. Escribir una novela es algo parecido. Por más huesos que reúnas, por magnífica que sea la puerta que construyas, sólo con eso no tendrás una novela viva. Una historia, en algún sentido, no es algo de este mundo. Una verdadera historia requiere un bautismo mágico que conecte este mundo con el otro.
-O sea que tengo que agenciarme unos cuantos perros, ¿no? Asentí-. Y hacer correr la sangre caliente.
-Tal vez.
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Debe correr la sangre. Debo afilar mi cuchillo y degollar un perro en alguna parte.
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Oye, creo que en algún lugar (no sé dónde, en alguna parte) he degollado algo. Con el cuchillo afilado y el corazón de piedra. Simbólicamente, como cuando hacían las puertas en China. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo?
-Creo que sí.
-Ven a buscarme.
(Fragmentos de "Sputnik, mi amor", de Haruki Murakami.)
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Vuelvo cuando termine de degollar algunos perros.
On December 19 2008
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mery_lo
On 31/01/2009
MMM.. poner camaras nocturnas en la pileta? te parece? seria muy gran hermano..
brindo sin jose por la próxima semana-no-santa en la panchita!
beso!
buitre
On 26/01/2009
sos una diosaaaaaaa
gracias por ponerle la onda de siempre.
y si, la idea que tuviste de poner cámaras de visión nocturna en la pileta es excelente.
agrippa
On 04/01/2009
No podrías haber elegido mejor las palabras para ilustrar la foto. Realmente no podrías,pero claro, yo que conocí aquellos jovenes destellos de talento no debería sorprenderme al ver que esos destellos no son solo eso,sino que han tomado una forma,una causa y un nombre y es increible todo lo que has ido creciendo. Cierta noche vi tu nombre al final de un programa y me sentí tontamente orgulloso. Una de tus cualidades, y digo bien, es la de evolucionar de manera súbita y discreta. Brindo entonces por tanto talento.
Saludos Mar