Nos pasamos la vida examinándonos.
Vamos al colegio, al instituto, a la universidad.
Al trabajo.
A las oposiciones.
Hacemos audiciones, pruebas, castings...
Nos pasamos la vida bajo el destripador yugo del límite del aprobado.
¿Y qué si suspendes?
¿Y qué si no das lo que todos esperan de ti?
¿Y qué si fallas?
¿Y qué?
Estamos perdidos en un mundo de exigencias.
Todos queremos aprobar.
Todos buscamos pasar el umbral.
Estar dentro de los buenos.
De los que triunfan.
Pero de vez en cuando, todos hemos sentidos algo de fracaso.
De suspenso.
De letargo.
No se preocupen.
Siempre nos quedará septiembre.
Y la playa que recibe a todos por igual, sin mirar expedientes académicos ni currículums.
Por ahora...
Jessica.
On April 16 2012
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