(o Pequeño manual para reconocer las fechas y comportarse en consecuencia)
Sí. Como cada año, la Navidad vuelve por Navidad. Las calles como una máquina tragaperras por dentro, en la tele Papa Noel de sesenta colores diferentes (incluido el rojo), los Reyes Magos protagonizando cómicos spots, Bertín Osborne, Rodolfo Langostino y el Turrón El Almendro que aprovecha las fechas para volver a casa.
Mientras tanto, ustedes, esfuércense en ser, estar o parecer felices, mientras esperan en la interminable cola del autobús, mientras esperan que les envuelvan un regalo, mientras hacen el plan obligado de Nochevieja, mientras cruzan a través del humo de castañas asadas o se confunden entre la marea humana de los puestos del parque, sean felices, o estenlo, o parézcanlo.
Es tiempo de celebración. Celebren que han gastado 100 euros y les quedan, aún, siete personas por regalar. Celebren que llueve y hace frío, que tal y como está el patio terrestre, va siendo ya motivo de celebración. Celebren también el reencuentro con la familia que no ven el resto del año y que tantas cosas tienen que contarles. Y celebren, también, el reencuentro con todo lo que se fue, que vuelve para felicitarnos, pero sin volver. Celebren el inventario de lo perdido, de lo dejado atrás, de lo que se nos cayó, el vademécum de lo que nunca conseguimos olvidar del todo. Celebremos todos que hemos gastado ya un buen pedazo de nuestras vidas (unos más que otros) y celebremos lo que hemos conseguido a cambio.
Y, en el salón engalanado, aguardan la botella de anís con la cuchara y la zambomba y la pandereta de plástico y el árbol de navidad y la cestita de peladillas y la fuente de polvorones, mantecados y roscos de vino, y el jamón y el buey y la mula y San José resignado, y el caganet del belén adornado con luces al estilo Las Vegas.
Mientras tanto, ustedes deben mostrarse felices: salgan a la calle, compren lotería, colaboren con alguna iniciativa benéfica, ya sea de ayudar a niños sin juguetes o a ancianos sin juguetes. Sonrían sin parar a sus amigos, familiares, enemigos, profesores, jefes, ¡da igual!, limpiadoras, mascotas, carteros
Corran a buscar los Chrismas que el banco y la compañía de telefonía móvil les han dejado en el buzón y pónganlos en la entrada, cerca de la puerta, junto a la figurita portavelas de cerámica con forma de Papá Noel que está recibiendo a las visitas que por están fechas llegan a nuestro hogar.
Si es usted una de estas visitas, no se olvide de decir lo que engordan estas fechas, mencione la venidera cuesta de enero, pregunte al niño/a menor de la casa qué edad tiene ya, y, tras esperar su respuesta, exclame un ¡Qué grande estás, ay que ver que hace nada te cogía en brazos
! No olvide tampoco sonreír cuando le digan que, ya que sale, se lleve, por favor, la basura.
Por favor, no decaigan en el regocijo, la diversión, el cántico y el jolgorio, porque en estas fechas no se permite la tristeza, un muro invisible pero infranqueable nos separa del resto del año y sus desgracias. Tales no existen en Navidad, las hemos solucionado momentáneamente. Hasta el siete de Enero. Hasta el ocho, si pilla el fin de semana de por medio.
No piensen en lo malo. No paren de cantar villancicos ni se detengan a pensar en las letras de estos, no se pongan trascendentales ni renieguen del capitalismo, no sean aguafiestas, esfuércense un poco por ser, estar o parecer felices, porque, aunque al despertarnos no sepamos si es mejor habernos quedado en la cama, porque aunque cuando nos vemos en el espejo nos devolvamos un gesto de resignación, porque aunque al mirar hacia delante, el porvenir nos resulte aún más desolador que cuando nos volvemos a ojear el pasado, no tenemos porqué estar tristes: ¡Es Navidad!
Y tenemos que ser, estar
o parecer felices.
On December 20 2007
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xerophuss
On 26/12/2007
Para realizar la descripción bibliográfica de un documento, los datos o elementos que van a conformar esta descripción debemos encontrarlos en la portada y su contraportada. Si éstas no proporcionan la información que necesitamos, iremos a buscarla a otras partes del libro: la portadilla, el colofón, la cubierta, el lomo y a tomar por culo.
polloquenopica
On 21/12/2007
He pensado en la mierda navideña, esa que sale despues de una buena comida navideña y se vá partiendo por las alcantarillas hacia un destino aciago y renegando de el esfinter pone su tierra donde anidan las gaviotas.
Una mera reflexión.
elsacamantecas
On 21/12/2007
mmmmm, me encanta comer piedras salteadas con un poco de barro.
Niño no te saltes el eje!