Hay una frase de la película Amélie que siempre recuerdo: “La suerte es como el Tour de Francia: lo esperas todo el año…y luego pasa rápido. A las oportunidades hay que atraparlas deprisa, sin dudar”.
Podría ponerme analítica y empezar a preguntarme: ¿cómo discernir cuando una oportunidad nos es favorable y cuando nos será desfavorable?, o: ¿en qué casos hay que dejar de lado la pasión y darle cabida al razonamiento antes de decidirnos?, ¿cómo determinar espontáneamente si lo que perdemos al decidir (toda decisión implica una pérdida, un dejar de lado algo) no era mejor que la oportunidad que tomamos?
Bien, no es el momento para que desarrolle este tipo de interrogantes, porque ésta vez no vacilé, esta vez la oportunidad cayó del cielo en el momento más oportuno…y la mejor opción –estoy casi convencida, pese a que aún no me he sumergido completamente en el asunto- creo que fue haber tomado este tren…es que: ¡literalmente, en este caso se trata de un tren que en tan sólo unas horas estaré tomando!
Una de mis metas para este verano era “alcanzar el mar sea como sea”. La única condición: que sea una playa desolada, nada de hormigueros de gente, ¡lo más tranquila posible!...y así será.
Resigné muchísimas cosas; salidas, encuentros, placeres y hasta corrí tres veces el riesgo de que me robaran por querer ahorrarme esos pesos del taxi o del colectivo urbano; digo “corrí” en sentido metafórico y literal, porque mi primera reacción ante un ataque no es el miedo sino la lucha, siempre fui así…(y probablemente así sea hasta que de verdad el ladrón tenga un “fierro” y me deje tirada en el piso por un celular de dos pesos); pero detalles aparte…agradezco a mi intuición por haberme acercado hace tres años atrás a la personita que antes de ayer me brindó esta chance.
No soy de las personas que salen a “buscar amistades”, en la mayoría de los casos mis vínculos se conforman partiendo la iniciativa desde el otro lado; pero con ella fue diferente. Desde que oí hablar de ella, desde que como una espectadora iba conociendo detalles de su vida…hasta que por fin construí el lazo que hoy nos une…la iniciativa partió de mí, porque su vida, como ya lo he dicho tantas veces, es un ejemplo para mí. ¡Y qué difícil me es encontrar personas que realmente, verdaderamente desde toda mi alma, tengo ganas de conocer y de entablar un vínculo! Pero con ella no podía estar equivocada, y por eso es que hoy le agradezco…
Un camping, una carpa, un poco de ropa, protector solar, no mucha plata…mitad de viaje en tren, mitad de viaje en ómnibus, esperas en el medio...y la inmensidad del mar abriéndose en unas horas frente a mis ojos…
On January 19 2012
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