Avatar ttransilvaniia

THREE.
When you’re down and lost and you need a helping hand

¿Nunca sintieron esa puñalada de vacío cuando estas solo, lejos de cualquier persona conocida o familiar, y sentís que nada va bien? Ok, así me sentí en esas tres cuadras en las que me perdí. Al mismo tiempo que maldecía por no encontrar la calle que buscaba, trataba de hacerme familiar con la ciudad que sería mi casa por los próximos años. El hecho de separarme de mi familia me tenía bastante sentimental y situaciones como estas no ayudaban.
Me detuve en el medio de la vereda y suspiré. Sabía que podía solucionarlo. Observé a ambos lados de la avenida y sonreí. Impecable. Un Starbucks se imponía frente a mí. Quizás podría pasar por allá, pedir indicaciones y, de paso, un Vanilla Cream.

-¿Nombre?- preguntó la muchacha con gorra verde mientras sostenía un vaso en una mano y un fibrón en la otra.
-Layla.

Miré a mi alrededor, la cafetería estaba casi vacía. Aquello era intrigante ¿A caso a los japoneses no les gustaba el café?
Volví a la tierra cuando descubrí que la mujer me estaba hablando y me volví hacia ella disimulando mi falta de atención con una sonrisa. Honestamente, al día de hoy no estoy segura de que fue lo que dijo. Probablemente que podría retirar mi pedido al final de la barra. De todas formas, me dirigí hacia el final de la barra y me senté en uno de los tantos asientos vacíos que había allí.
Examiné las palmas de mis manos y el dorso. Supongo que es una especie de reflejo que hago cuando me doy cuenta de que no tengo absolutamente nada que hacer.

-¿Layla?- preguntó un chico con delantal verde observando el vaso. Asentí y lo depositó en mis manos, con una pequeña sonrisa.
-Disculpa...
-¿Sí?- preguntó mientras se volvía hacia mí.
-Perdón, pero, ¿podrías ayudarme? Estoy buscando St. Edmund's y... no soy de acá y... ok, estoy perdida.
-Con que St. Edmund's- dijo enfatizante mientras entrecerraba los ojos en una mueca que hizo que yo dejara escapar una risita. Él sonrió mientras volvía a su área de trabajo y tomaba un repasador, con el cual comenzó a pulir la barra.- pero si las clases no empiezan hasta dentro de dos semanas ¿Verdad?

Mientras hablaba traté de distraerme dándole vueltas a la crema de mi batido, pero las tonalidades rojas comenzaron a aumentar en mi rostro. No, no piensen que sucedió porque me gustara el muchacho del Starbucks o algo así. Ni siquiera pregunten, no tengo la menor idea de porque. Supongo que es una reacción de mis nervios. Siempre sucede, y lo odio. Me volví a él, rezándole al cielo para que tuviera mala visión y no notara el bordo en mi cara.
-Si, empiezan el veinte de octubre, pero no soy de por acá exactamente y quería acostumbrarme a la ciudad.
-Interesante...- dijo mientras seguía con su trabajo- Mira ¿Te gusta Starbucks?- asentí- y te gusta el Vanilla Cream, ¿no?
-Definitivamente.
-Ok, y, ¿qué hay de la música? ¿Te gusta la música?
Asentí y el sonrió.
-¿Qué música?
-No lo sé... ¿Oasis? ¿Coldplay?
-¿Y qué más?
-Green Day, Panic at the Disco, Blink...
-Eso ¿Ves? Vas a adorar Oxford.
Me detuve un segundo a saborear el Vanilla Cream que tenía entre mis manos. No lo había hecho aun y sabía que no iba a resistirme por mucho tiempo más.
-¿Y eso?
-Bueno, obviamente tenemos mucho en común y yo adoro Oxford- dijo mientras se echaba el repasador al hombro y se cruzaba de brazos- Estás en tu día de suerte. Conozco St. Edmund's y puedo acompañarte hasta allá. Normalmente te mostraría el camino desde la puerta, pero olvidé la llave de mi casa y no puedo entrar hasta que mi mamá llegue en una hora.- se detuvo y levantó un dedo que señaló al reloj sobre él- Además, mi turno acaba de terminar y te ves demasiado solitaria con esa cara de perro mojado.






On September 27 2011 142 Views





Tag - Brasil
Loading ...