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Lavezzi, tras los pasos de M*radna

En el Nápoles están encantados. El viejo estadio San Paolo está disfrutando de una segunda juventud. De hecho, los napolitanos sólo tienen ojos para Ezequiel Iván Lavezzi. Este delantero argentino de 23 años, no muy alto, sumamente ágil, dotado de una pierna derecha mágica y un pelín caprichoso, es casi el vivo retrato de su glorioso predecesor Diego Armando M*radona, cuya foto sigue ocupando un lugar predominante en un buen número de hogares napolitanos.
Sin embargo, a Lavezzi no conviene hablarle demasiado de M*radona. No le gustan demasiado los atajos. "Dejemos a un lado las comparaciones con el gran M*radona. Él es único y siempre lo será. Yo sólo trato de dar alegrías a mis compañeros y a los seguidores del Nápoles. Solamente hago lo que puedo", explicó ayudándose de las manos, en una costumbre que denota sus orígenes italianos.
En cualquier caso, mal que le pese al nuevo número 7 del Nápoles (el 10 fue retirado de la circulación), la comparación es casi inevitable. Además, ya fuera el destino o simple coincidencia, Lavezzi fue presentado oficialmente a los tifosi napolitanos el 5 de julio de 2007; es decir, el mismo día que 23 años antes Maradona.

De la electricidad a la luz

Si bien mide 9 centímetros más que el Pibe de Oro (1,73 m, por los 1,64 de M*radona), no deja de ser fornido y robusto (75 kilos), con un centro de gravedad bastante bajo que, asociado a una excepcional rapidez de movimientos y en carrera, le permite desequilibrar a los defensas contrarios. Lavezzi, a menudo imprevisible, suele buscar las paredes y no duda en entrar por las bandas. Así permite a sus compañeros penetrar por los huecos abiertos para finalmente enviar centros de una precisión inusual, aunque a veces los realice desde una posición de completo desequilibrio.
Originario de Villa Gobernador Gálvez, en la provincia de Santa Fe, hizo sus pinitos futbolísticos en el modesto Coronel Aguirre de Rosario antes de incorporarse a las divisiones inferiores de Boca Juniors, club eternamente ligado al nombre de... ¡M*radona!
Sin embargo, a los 16 años, debido a desavenencias con sus técnicos, decidió dar un portazo e irse a aprender el oficio de electricista con su hermano. Su talento en ciernes, no obstante, no había pasado desapercibido. Así, la temporada siguiente fichó por Estudiantes de Buenos Aires, un conjunto que entonces militaba en la tercera división del fútbol argentino y con el que metió 17 goles en 2004.

Dudas antes de la eclosión

Después, los acontecimientos iban a precipitarse antes de que Lavezzi dejase sus maletas en Nápoles. Primero fue el Génova, entonces en la Serie B italiana, el que se hizo con sus servicios, pero lo cedió durante una temporada a San Lorenzo. En 2005 retornó a Italia, y se estrenó oficialmente el 23 de julio. Un mes más tarde, sin embargo, hubo de regresar a Argentina (el Génova descendió de categoría por un caso de fraude), donde fue traspasado definitivamente a San Lorenzo.
En dos temporadas y media con el Ciclón, iba a marcar 25 tantos en 84 partidos, desempeñando un papel primordial en la consecución del título en el Torneo Clausura 2007.
"Lavezzi ya está preparado para triunfar en Europa", consideró su entrenador de entonces, Ramón Díaz, ex jugador de Inter de Milán, Fiorentina y Nápoles, entre otros.
Lavezzi encontró fácilmente su sitio en el Nápoles, donde realizó un extraordinario comienzo de temporada. Sin embargo, los rocosos defensas italianos comprendieron enseguida que había que frenar al escurridizo punta antes de que adquiriese velocidad. Así, Lavezzi no logró lucirse inmediatamente y entró entonces en un breve periodo de dudas en el que, dicho sea de paso, acató muy mal las críticas de los medios de comunicación italianos, que optó por ignorar.
En menos de una temporada, pese a su falta de experiencia al máximo nivel, el "Pocho" se ha convertido en un valor seguro de la Serie A, y suma ya 7 goles en 24 partidos ligueros y 3 en Copa. Internacional argentino desde el 18 de abril de 2007, forma parte asimismo de los preseleccionados por la Albiceleste para los próximos Juegos Olímpicos de Pekín, al igual que Leo Messi.
El hombre de los once tatuajes, toda una estrella en ciernes, debe ahora confirmarse. De ser así, el Nápoles podrá confiar en que la historia sea efectivamente un eterno retorno.




On April 11 2008 86 Views





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