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La luna sabía que se le escapaba la miel. Conocía cada rincón que se escondía tu piel. Y sin tener nada más que decir, se sonrojó, la luna, en un sinfín de finales, de aeropuertos, de sinsentidos. Cuando se mezclan callejones y callejuelas en un mismo instante, no puedes conocer la correcta. Siempre eliges en el norte la imperfecta.
Azúcar.
On March 19 2011
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