A menudo he comparado la vida con una selva, en la que te plantan y tú tienes que avanzar para dirigirte no se sabe muy bien dónde.
Algunos se quedan en el mismo sitio, pero ésos no entran en la historia. Sobre ellos nunca se harán películas. Lo importante son los que avanzan – aunque den vueltas en redondo - , los que no se conforman y quieren luchar, los que tienen fe por salid de ahí en busca del tesoro que esa selva esconde. O, ¡quién sabe!, quizás no hay que ser tan ambicioso y es suficiente con lograr ver un paisaje distinto.
Y es que la vida, como en la selva, no te puedes dormir. Aunque estés a ciegas, tienes que ir hacia delante. Siempre adelante. Y no importa tanto el sitio adonde vayamos. Lo que de verdad cuenta es saber apreciar lo bueno de ese paisaje en el preciso momento en que estás dentro. Ni antes (soñar con él), ni después (echarlo de menos) sirve para mucho.
On April 03 2010
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