¿Qué decir, cuando cualquier palabra que se diga, es superada por el momento y por la ocasión? Pasaban las 10:30 de la noche y todos estábamos pendientes del televisor. Temíamos los penalties, esa lotería injusta para decidir algo tan grande. Lamentábamos cada ocasión perdida, y se nos ponía el corazón en un puño con las ocasiones holandesas. Parecía que todo se dirigía irremediablemente a la cara o cruz de la tanda justiciera.
Pero como decía, pasaban las 10:30 de la noche y un chaval de Fuentealbilla (Albacete), llamado Andrés Iniesta, decidió romper el guión, introduciendo el balón en la portería de Stekelenburg y desatando una ola de alegría que ya no paró en toda la noche en ningún rincón de España. Y el autor del gol que nos hacía campeones del mundo, el gol, creo, más importante de la historia de nuestro fútbol, salió corriendo hacia la banda, se quitó la camiseta, y homenajeó a un malogrado compañero de profesión en un gesto que humedeció un poco mis ojos.
Porque el gol de Iniesta fue el gol de todo un país contra una hoja de servicios llena de frustraciones en los Mundiales, que nos lastraba y nos hacía lamentar cada 4 años una nueva ocasión perdida. Por tanto, ese gol fue de todos los que lo vimos: en casa, en un bar, en el trabajo (como un servidor), u oyéndolo al volante, daba igual: ese gol lo marcábamos todos.
Toda la tensión del partido se desbordó después, con todas las calles invadidas por coches que ensordecían el ambiente con sus pitadas, colorido con el rojo dominante, el color de España, miles de banderas ondeando con la alegría como motivo, coros y griterío y sobre todo, entusiasmo compartido.
Y para mi, que huyo de la exaltación de la idea de patria cuando sirve para enfrentarnos, me acerco a ella cuando sirve para celebrar un logro como este, cuando sirve para unir, y no para dividir, y para compartir grandes momentos entre todos. No en vano, el once inicial de ayer estaba formado por cinco catalanes (Puyol, Piqué, Capdevila, Xavi y Busquets), un canario (Pedro), un andaluz (Ramos), un vasco (Xabi Alonso), un asturiano (Villa), un manchego (Iniesta) y un madrileño (Casillas), dirigidos por un entrenador salmantino (Del Bosque) y cuando hubo que cambiar, entraron otro andaluz (Navas), otro catalán (Cesc) y otro madrileño (Torres).
Haciendo esta enumeracion, no he podido evitar recordar aquel emotivo repaso que el poeta Miguel Hernández realizó en su "Vientos del Pueblo", y que pueden ser el mejor colofón a esta entrada de tablón. Vientos del Pueblo que anoche fueron de emoción, sufrimiento y alegría:
"Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas".
On July 12 2010
6 Views
ferrariworld
Group Fotolog Ferrari World
The Name says everything. We want only Ferrari!
READ ABOUT: http://www.fotolog.com/ferrariworld/43266003
TOP 30 Posts: http://www.fotolog.com/ferrariworld/43173667
Founder: /WagnerM
Administrator and current owner: Biscuit
http://flickr.com/Rimoli