Superar una pérdida, sea de la clase que sea, no es una tarea fácil. Hay una serie de etapas por las que, guste o no guste, tenemos y debemos pasar. En primer lugar está la fase de la negación, en la que te aferras como un clavo ardiendo a ese pasado que se acabó y no permites que tus ojos vean la nueva realidad. En un segundo término llega la mal llamada etapa de la indiferencia, en la que aparentas fortaleza física, mental y sobre todo seguridad en esa decisión que has tomado, por mucho que no sea más que eso, una apariencia.
Después de más o menos tiempo llega el momento de la melancolía, de la tristeza y, de alguna forma, de la sensación de vacío. Esta es una etapa complicada, casi siempre la más larga, aunque hay muchas formas de afrontarla. A veces se conoce como la fase de la resignación, otras como la de la percepción real de la pérdida, aunque también como la del llanto espontáneo y aparentemente fuera de lugar, o la de la “euforia” descontrolada. Sí, esos momentos en los que te dices: ¿por qué sigo anclad@ a esto si ya pasó? Suceda como suceda, lo afrontes como lo afrontes o lo llames como lo llames, es esa etapa en la que te invade por primera vez y de forma realmente perceptible y aprehensible esa sensación de auténtica soledad.
Pasa el tiempo, y lo perdido sigue doliendo. Una pérdida, sea de la clase que sea, siempre duele. Aunque es evidente que hay distintos tipos de pérdidas, solo se pierde realmente algo o a alguien que te ha importado, que ha sido parte de tu vida o de ti, de una u otra forma, y esos momentos transformados con el paso del tiempo en piezas sueltas de recuerdos son las que –guste o no guste- estructuran nuestro pasado, y, por tanto, nuestro presente y nuestro futuro.
El mejor momento, ese que realmente tarde en llegar, es cuando eres consciente de que las pérdidas inevitablemente duelen pero forman parte de la vida. Pero a pesar de tener claro ese concepto tan básico y elemental llevarlo a la práctica no es moco de pavo. Por eso, ese momento, el ansiado, el deseado, el anhelado…sencillamente el que todos estamos esperando, sucede, y te das cuenta de que realmente ha llegado porque dejas de tomar decisiones por lo que tocó y elegiste vivir. Simplemente te limitas a seguir viviendo, con todo lo aprendido cargado en tu espalda pero sin que ese peso te mantenga anclado a ese “doloroso” pasado. Porque el pasado siempre formará parte de tu vida, pero el futuro es nuestro, y lo vamos dibujando cada día, cada segundo, perfilando ese futuro que tanto nos cuesta ver cuado perdemos algo. Sea lo que sea.
On September 05 2010
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melissa262542
On 29/12/2010
eli24, que hooot que luces en este video, me parece que eres tu no?
el video lo puse en mi flog, adios, besos!
loveeits
On 23/09/2010
Hola me paso, por que me encanta tu fotolog. :$
Me gustaria estar en tus amigos/favoritos o ffs, quiero firmarte todos los dias lale.
Agregame que mañana estas en los mios. lale lindishhh lale.