Todas las noches nos inventaba destinos; a vos y amí. Juntos. Pero no de esos destinos fantasiosos, eran destinos comúnes y corrientes, con olor a tierra y a verano. Pero eran nuestros.
Los amaneceres eran tan calmos
Nada recordaba de aquella noche que había gastado recordando.
No había más oportunidades
yo las estaba inventado. De todos modos eran creaciones de simples monigotes que en cualquier momento trastabillarían y se desfragmentarían en mil pedazos.
A noches de dolor, a noches de tristeza, a noches de alegría. Las de alegría a decir verdad eran noches cortas.
Un sufrir que había tomado parte en el clima de mis horas nocturnas, se hacía cada vez más denso.
Ya fué se dejaba oír a veces
Pero no era ni penetrante ni decidido, generalmente era callado y muy de vez en cuándo, era acallado. ¿Quería encontrar placer en las noches o sencillamente me gustaban como eran?.
Pero esos amaneceres, tan pasivos. La vuelta a la tranquilidad. No se esperaba, simplemente sucedía.
Y vos ahí
fría e inmanente, esperándo el próximo atardecer.
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Dr. Monkey
On December 15 2009
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