Estar ahí ante tí, Señor, eso es todo.
Cerrar los ojos de mi cuerpo y de mi alma y permanecer quieto y en silencio, para abrirme a tí, que estas ahí, abierto hacia mí. Estar simplemente para encontrarte sin obstáculos en el silencio de mi fe.
Michel Quoist. Escritor francés.
On April 25 2011
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