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el indio solari

LE FALTA EL AIRE. SE AHOGA, EL INDIO. El auto acaba de quedarse y el chofe-aceptó una invitación en un auto con chofer-, para colmo, le tira chistes. Cuando el driver le ve la cara por el retrovisor se acaba la joda. Apenas un comentario a tono: pasa siempre, no se preocupe. No es una preocupación, es una fobia. Las ventanas tienen una cortinita negra que amplifica la sensación de encierro. Al Indio le dan arcadas, se baja del auto, en plena autopista. Piden que se corran, que lo dejen del lado de la ventanilla. Los autos de los costados tocan bocina más fuerte. Eso lo altera más, lo pone peor. El Indio baja el vidrio y trata de bajar también las pulsaciones. Le cuesta muchísimo. El auto arranca. Se le pasa cuando pasa el rato.
Eso fue hace poco, pero no es la última secuencia de esos desórdenes de ansiedad que lo asaltan fuera de casa. Justamente al regreso del show de Jesús María, arregló para irse a la mañana siguiente en un avión de línea. Mala idea. Volar es otra cosa que, de movida, no le hace ninguna gracia: no es que le tema a la caída del avión, lo queja no disponer de si mismo, no poder interrumpir el viaje, bajarse. “Fue muy Heavy-dice-.Cuando salí al lobby, era como si hubiesen avisado que iba yo”. Había doble fila de personas apuntándole con camaritas digitales, en esa nueva configuración social que nos convierte a todos en potenciales paparazzi. “Parados, sentados. La gente me ponía nenes encima para sacarme fotos con el celular. Parecía una de esas películas de Fellini.”
“Yo soy claustrófobo-insiste-. Me pone muy violento eso.” El síntoma lo conoce de hace tiempo: sudoración, palpitaciones leves. Años de autoanálisis le permiten describir claramente esa sensación: perder el control de la situación.

“ÚLTIMAMENTE HAGO UN ESFUERZO POR MOSTRAME MENOS FREAK DE LO QUE MI VIDA ES. TIRAR TELEVISORES NO ES LO MÍO PERO…….

HOY, A TRES DECADAS DE SU DEBUT CÓMO hombre público, el Indio tiene el control total de la situación. Como nunca. Par sorpresa propia y ajena, su popularidad se mantiene intacta: como solista, llenó dos veces el estadio único de la plata y una Velódromo de Montevideo; viene de revolucionar Jesús María con más de 40 mil personas y próximamente reunirá esa misma cantidad en Tandil. Multitudes convocadas por su sola figura. Ya no está acompañado por sus compañeros de emociones de sus tiempos ricoteros. “El precio de la libertad es la soledad”, suele repetir en las entrevistas desde hace años, pero ahora si Solari está solo. Libre. Recién ahora. No están Poly y Skay como durante los últimos años redondos: ahora en su silla de Luzbulo, él mismo toca las guitarras hechas por el luthier Adolfo De Castro, a pedido (dos modelos “travel”, uno de ellos nacarado como volante de colectivo y con detalles de oro), con su propio mini Marshall, y desea las violas con un emulador Roland VS-1880 que aprendió a usar leyendo revistas extranjeras tipo Future Music. Además, recurre a su propia compañera Virginia para que le haga el filtro administrativo y contable que la gestión de autónomo requiere para montar recitales multitudinarios o vender discos por decenas de miles. Tampoco necesita a Rocambole: Fanático del cómic y dibujante desde la infancia (cuando se quedabas horas con un lápiz y una hoja en su casa, y sólo salía si caía a buscarlo Isa Portugheis, su compañero de la escuela 33 de La Plata), Solari mismo ilustra la tapa de sus discos. Para el reciente Porco Rex armó dibujos pornos basados en fotos e ilustrados digitalmente a puro Corel Draw. En su Toshiba algo vetusta. Este berretín de dibujante, en rigor de verdad, lo aplicó desde el comienzo a su carrera musical: la emblemática tapa de Octubre, con su héroe rompiendo la cadena, con la catedral de La Plata prendida fuego, fue delineada en birome y a mano alzada, durante un prolongado encuentro, por el propio Indio.
Tampoco tiene ya una banda de músicos a la que suplicarle que siga el tempo o q ue componga piezas complejas alejadas rock & roll tradicional, un contrapunto que lo tuvo a maltraer y lo hizo desprenderse de socios musicales de otros tiempos a los que les costaba convertir las texturas cargadas de Solari en canciones hechas y derechas.
Al contraluz de una persiana americana, confiesa conocer esa sensación de “después vienen los músicos y arruinan las cosas”, la conoce desde que promediaba la vida útil de los Redondos: sus demos eran demasiado complejo para los intérpretes de carne y hueso. Ahora, él mismo se ocupa íntegramente de esos arreglos. Sin dar explicaciones ni negociar con nadie. Ni siquiera recurre a un productor: se reconoce deslumbrado por esa tarea. “Lo hice mal durante años, voy tratando de pelotudearla…Pero el productor es el que pinta el cuadro y a mí no me interesa ser mano de obra. “A no dudarlo, entonces, sobre los motivos que encuentra el Indio a Porco Rex, sin duda la obra más personal y privada de su carrera, con letras de amor intenso, correspondido…”




On January 05 2010 124 Views



Avatar impulsivechiica

Impulsivechiica On 05/01/2010

que lindi *-* !
me agregarias a tus ff porfis ♥, avisame *O* !





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