...o eso parecía. Tras colarnos para ver la basílica de San Pedro, decidimos ir a ver los Museos Vaticanos, especialmente para ver la Capilla Sixtina. Después de dos horas de cola, y una señora pesada intentando colarse que Raquel y yo bloqueamos como pudimos, decidimos colarnos nosotros... Que si no no salíamos de ahí... Y bien, tras una buena lasagna en un restaurante cercano (que nos invitaron a postres, qué majos), nos fuimos al Coliseo, que lo habíamos visto por fuera, pero no por dentro. Y... ahí decidimos desde el principio colarnos, como Dios manda, que para algo estabamos en Roma. Y bueno, tras un paseo en barca por el Tíber, volvimos al hostal, para lo que sería nuestra última noche en Roma. Al día siguiente, madrugón increíble y Carmelo, el dueño del hostello, nos llevó (muy amable él) al aeropuerto. Sin duda, un gran viaje, y en la mejor compañía...
On May 03 2008
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