Sentirás una gran punzada, no hagas caso… es tu orgullo, intenta joderte..;
Para los amantes de Quentin, popularmente más conocido como Tarantino ,dicha frase no necesita presentación. El resto de consumidores de su cine transgresor y nunca ausente de polémica, tiene facilidad para recordar escenas mas violentas con una clara tendencia morbosa. Esa misma tendencia és la que quizás haga pasar desapercibida la anterior cita, así como, sus connotaciones emocionales. El mensaje es claro. Pero… lo es también su consecución? Y lo que mas me interesa… Realmente somos conscientes?. En efecto, mi protagonista de hoy no es el aclamado director, ni ninguno de sus films… aunque podría… Dada mi conocida debilidad por su género.
Mi protagonista es tan confuso como omnipresente, Tan abstracto como real… Tan dañino como esencial. No entiende de nacionalidades ni de géneros. Ni tan siquiera de edades, salvo claro está, las que se comprenden en el uso de razón. Un arma de doble filo que no sabes en que bolsillo guardas,, pero por el mero hecho de sentirla… catapultará tu confianza envuelta en una venda, que cegará por completo tu capacidad de poder discernir la verdad. Una droga psíquica que no necesita ser suministrada, es segregada por los poros de nuestro cerebro y gracias al embelesamiento que te producirá su goce, resultará tan difícil desprenderse de ella como encontrar ese escurridizo bolsillo.
La mecánica es similar a la que te enseñarían en una escuela de timadores. En todo juego hay una víctima y un adversario. La clave del juego es averiguar cuanto antes quién es la víctima. Sólo así, podrás convertirte en adversario. Pero esta vez no hay tablero, el tablero es tu mente. Allí es donde se librará la batalla, y aunque esta sea una guerra fría, sin ataques frontales… sabemos lo que pasa con las guerras, siempre hay bajas importantes. Sobretodo cuando juegas en casa.
Espero que un párrafo haya sido suficiente para descubrir quién es el incauto en esta trama. A partir de ahora, nos será mas sencillo seguir los pasos de tu inseparable e imprescindible adversario… Quizá adversario no sea la palabra adecuada, pero en este momento es la primera definición que se me viene a la mente.
Alguno se preguntará porqué respetar tanto ó darle tanta importancia a un rival invertebrado y abstracto que no sólo, no tiene poder de determinación propia sino que además su capacidad de liderazgo pasa siempre por nuestro filtro de consciencia. Acaso, no somos nosotros quienes decidimos?
Así es la mayor parte del tiempo, pero la consciencia se presume tan volátil como la concentración y en mayor o menor medida de cada uno, nunca es eterna. En ella encontramos intermitencias. Intermitencias que se transforman en rendijas por las que se filtran miles de sensaciones infinitamente mas reconocibles y sencillas de procesar a posteriori. Mi respeto deriva de su supremacía a la hora de embaucar y confundirnos con total impunidad. Mi mayor temor es respecto a su mayor pujanza, que no es otra que su dominio de la persuasión… persuasion camaleónica… casi sibilina.
No nos engañemos. Nos haríamos un flaco favor pensando que nuestra inteligencia será el cortafuegos que amaine su dominio, puesto que su potestad es directamente proporcional a la agudeza del mismo. El símil realizado entre concentración y consciencia nos puede resultar homogéneo, pero además coincide en que también es paradójicamente acertado, ya que, donde termina la jurisdicción de uno yace la del otro.
El mayor éxito que ha conseguido atesorar es hacerte creer que eres tu... y de hecho no anda muy mal encaminado.
Es el mayor embaucador de confianza que hayamos podido crear, aunque afortunadamente es tanto para mal como para bien. A nuestra mente se le hace difícil aceptar que hay algo ahí dentro que este manipulando nuestro comportamiento o facultad de poder descifrar la verdad de los acontecimientos… de poder disfrazar tus pensamientos, tus deseos, tus sentimientos y entrelazarlos con los suyos. Es esa espuma de cerveza que colma tu vaso, que aun sabiendo que es solo aire, no quieres prescindir de ella.
El instinto de supervivencia del Ego es superlativo, y la necesidad de protegerlo puede descontrolar a cualquiera por muy sumiso o dócil que sea. Atacara siempre con mas fuerza a aquello de lo estamos mas orgullosos en cuanto se sienta amenazado y levantará la mano en ademán de culpabilidad para que puedas desahogar tus culpas en él. Se cree dominador, se ve fuera de riesgo y le da igual mostrar sus cartas con la completa confianza de que te volverá a ganar la partida una y otra vez... con las mismas armas, que duda cabe!
Para terminar con mi afligido y subjetivo discurso me gustaría que en los momentos en que tu dignidad, valentía, virilidad, confianza, amor propio… etcétera etcétera, se muestren vulnerables o se hallen en entredicho, seas capaz de aislarte de esa fábrica de pensamientos destructivos,de disuadirte
On July 08 2011
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cattalinno
On 08/07/2011
de disuadirte del empecinamiento en creer que estas por encima de otras personas, de no aceptar los principios de la asertividad y de no tiranizar en el sentido correcto. Lo mas probable, es que no sea tu entorno.
Me gustarìa que también pensaras de vez en cuando, que nuestro mayor enemigo… Es nuestra propia percepción interior…