No sé qué decir, no sé qué sentir. Me pudrí de sentir, de decir. De pensar, de si ir, de si quedar. De escuchar, de saturar, de llorar, de reir falsamente, de hablar.
Creo que estas cosas suceden cuando te das cuenta que a la persona que querés a tu lado, es indiferente. Que por más que sepas que te estás muriendo por él, se quede en el silencio, aunque sepas que está pensando mil cosas en realidad. Pero decide quedarse en la postura del silencio.
Porque así es él. Silencioso. Y sabés que todo ese silencio es producto de un conjunto de resentimientos, agotaciones y de querer estar solo, solitariamente, como el hombre solitario que se suponía que tenía que ser. No sé porqué quiso cambiar su destino, se suponía que él tenía que ser solitario. O tal vez ese sentimiento que le surgió en su momento, es porque no sabía que en un rincón de su corazón tiene una cajita cerrada llena de cosas maravillosas: amor.
No se dio cuenta que al estar cerca de esa hada (como solía llamarla la persona que lo crió a él), esa caja maravillosa se abría..
Desafortunadamente, esa caja era tan especial, que no tenía instrucciones como las cajas comunes. Ella tenía que conocerlo sola. Ella no sabía que esa caja era TAN especial.. era tan especial que llegaba un punto en considerarla hermosa. (porque no todo lo especial es bello).
Ella estuvo a punto de sacar todo lo que había dentro de esa caja. Pero era tan especial, que le produjo miedo. Mucho miedo de perderlo. A él y a la caja. Y dicen que cuando tenés miedo, hacés cosas idiotas. Ella comprobó esa teoría.
Por culpa de su miedo, esa caja se cerró de golpe. Convirtiendo un corazón que estaba por convertirse todo puro de sentimientos maravillosos, en roca.
Va a costar mucho mucho aflojar esa roca... Me gustaría poder aflojarla yo, volver a sentir todo eso que había dentro de él yo, pero no se puede.
qué suerte de la que encuentre la llave otra vez..
On May 25 2009
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