Y allí estaba yo, en medio de todo y de todos. El mundo a mi alrededor, pidiéndome que diera un paso, uno sólo paso, pero aunque parezca una tontería, no lo es. Cuando no sabes hacia qué dirección darlo, quizás es mejor no atreverse a hacerlo, ya que una vez hecho, no hay vuelta atrás. Quizás, el mundo te pide más de lo que debe, o en un momento que no es el apropiado. Quizás, lo mejor es olvidar todo y dejarte llevar, tumbarte, y contemplar el mundo desde donde muy pocos se atreven, y cuando llegue ese día, dar el paso.
On March 10 2011
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