Avatar bubba__1942

R.E.M.

"¡La gata está preñada! ¡La gata está preñada!" , gritaban los niños con un entusiasmo insoportable para la hora que era. La gata estaba preñada hacía ya unas cuantas semanas, sabía. "Se dice preñada cuando está en cinta, no cuando va a dar a luz, chicos; ¡la gata va a tener a los bebes!", retruca mi mujer, allá, por algún lado del exterior de las paredes de mi habitación.
Me vestí con un letargo importante. Las pantuflas, el pantalón desgarbado, y el resto de mis prendas de entrecasa nuevamente se escondieron de mi. No en grupos: encontré una de las pantuflas, y una de las remeras roídas. Me coloqué la remera, y lancé la pantufla, esperando encontrarlas luego, como pasa siempre, juntas; probablemente comentándose entre ellas la conveniencia de tal o cual escondrijo nuevo. Me puse el pantalón que tenía el día anterior, y los zapatos.
Seguí los ruidos hasta la habitación de la más chica. "¡La gata se escondió! ¡La gata se escondió!", gritaban los niños mientras yo abría la puerta. "Está buscando un lugar para tener a las crías, chicos", agregó mi mujer, que pareció no verme entrar.
En efecto, la gata estaba bajo un gran placard, el cual tenía delante una pequeña mesa de teléfono, alta, con un reproductor de video sobre él, dificultando dar bien con ella. Esa habitación tenía la mejor vista de todas. Un ventanal que ocupaba prácticamente toda la pared, daba a la calle, que a esa impresionante altura, parecía casi siempre hermosa. La cama de la niña estaba del lado de ese ventanal (el placard en paralelo a éstas) el cual no se podía abrir, pero contaba con unas pequeñas aberturas superiores, diminutas, para el acceso del aire.
Mi mujer y los chicos salieron, dirigidos por ésta primera, para comprar algunas cosas de utilidad para la situación. Quedé solo en la habitación, aún a medio despertar. Caminé un poco, mirando las cosas que pasaban allá abajo. Ahí va mi mujer con los niños. Qué excitados estaban estos últimos, saltando, correteando azarosamente.

En ese caminar nervioso que me caracteriza cuando pretendo quedarme en una misma habitación, escuché un crujido, y una sensación similar a la de pisar un saquito de té ya usado. Levanté el pie, curioso, y, para mi sorpresa, tenía un pequeñísimo costal de piel apeluzada, blanda, colgando de él. Era un gatito recién nacido. El asombro era más que el asco, o la culpa, pero eso se fue revirtiendo. Pobre criatura, con su cráneo diminuto y frágil, apelmazado, liso, en la suela de mi zapato. Lo quité presuroso. ¿Cómo me iba a deshacer de él? Lo sostuve, observando para arriba, buscando esos pequeños apéndices del ventanal que eran móviles. Estaban cerrados. Iba a subirme a la cama para abrir uno, pero al intentar pisar, casi pongo primero el pie homicida, que de seguro debía seguir sucio, y me detuve. Estaba buscando el palo que utilizamos cuando queremos abrir la parte superior sin despertar a la niña, pero me heló un segundo crujido, y esa sensación de aplastar una esponja con zapatos. No levanté el pie, ya sabía que había bajo él. Observé el piso: unos 3, 4, primerizos gatos lo surcaban. Chillaban endemoniados. Salían de lugares distintos, e iban moviéndose de forma confusa. Me acomodé para desensamblarme este segundo animal condenado por mi idiotez. Estaba pegado al zapato por su cabeza, la cola, las extremidades y el vientre reventado, sólo colgaban, pendulando. Al sacarlo, lo acomodé en la misma mano donde estaba su también desafortunado hermano, e intenté colocarlos en la mesa, pero nuevamente, ese crujido. Un tercero, era evidente. Lo quise desalojar de mi pie raspándolo contra la alfombra, arrastrándolo, pero infortunadamente, hubo un, ya no crujido, sino chillido, y al levantar por fin el pie, ya eran 4. El suelo cada vez contaba con más pululantes seres. Cada paso era una sentencia de muerte, cuando no más. Los sonidos que emitían eran perturbadores. Su caminar impredecible, tortuoso. Sostenía 4 gatos entre las manos, cuando en un intento por acercarme a la puerta, tuve que sumar otro muerto, que con el talón, hice expedir sus entrañas. Éste no lo recogí, sus hermanos le paseaban sobre, y no quería ni moverme un milímetro. La alfombra ahora se veía sólo por instantes, entre gato y gato. Eran centenares. A ésto lo dificultaba que mis piernas ya temblaban, haciendo imposible ser certero con mis pasos. Las criaturas seguían saliendo, ciegas, torpes, y se agolpaban entre sí, sin dar lugar a suelo sin vida. Me encontraba estático, pálido, sosteniendo todavía 4 cadáveres. Algunos se me subieron a los zapatos, mientras uno olía mi pierna, adentrándose en mis pantalones. La impresión me hizo patearlo, elevando no menos que 20 animaluchos por el aire, y aniquilando otra veintena al volver a acomodarme. Y no se detenían, continuaban saliendo y recorriendo el habitáculo sin la menor compasión por mí, ni por ellos mismos, o sus hermanos, o...





On October 14 2011 65 Views



Avatar mmiaaa

mmiaaa On 19/01/2012

Hola , necesito tu ayuda solo tienen que poner ME GUSTA aca : https://www.facebook.com/brunnagaia?sk=app_145725402182301 ( SOY la del cartel N°8 Y la ante ultima de las concursantes ) para poder ganarme la beca de modelaje de moda ,beso ♥


Avatar bubba__1942

bubba__1942 On 14/10/2011

... Arrojé los 4, que aún sostenía, al suelo, golpeando unos cuantos. En la corrida hasta la puerta es inestimable la cantidad que sucumbieron, en medio de la melodía de huesos aplastándose, como mil fósforos que se parten, y chillidos en las notas más agudas que un oído humano puede captar. Cerré la puerta con violencia, apretujando otra innumerable cantidad, que brotaron hacia afuera, buscando más espacio para recorrer, ¡invadir! "¿Y qué nombres les vamos a poner?", oí preguntar a la más chica, desde fuera de la casa. Instantáneamente cerré con traba la puerta de entrada. Y entre golpetazos a la misma, llamados, la llave girando una y otra vez en la cerradura, bañé como pude la puerta de la habitación con alcohol, el suelo, el umbral, y a mí. Una pena que se hayan escondido las pantuflas, pero una suerte que el viejo pantalón de entrecasa las siguiera, ya que éste que llevaba puesto, el de ayer, sí tenía un encendedor en su bolsillo.




bubba__1942

Favorite
bubba__1942

male - 21/02/1989 (23 years old)
160 Photos
Cucuruchoooo, Aruba



1 Favorites Groups »

  • rincon_under

    rincon_under

    Grupo para la promocion de las bandas under, un espacio para subir sus fotos, bios, fechas, etc


    contacto: morpheo219@msn.com




Loading ...