Ahí es donde tal vez aparece más clara la ausencia de culpa de ambos. A da a B un consejo franco, acorde con su manera de entender la vida, no muy bonito pero corriente en la vida urbana de hoy en día y que tal vez evite perjuicios en la salud. Moralmente, este consejo no es muy reconfortante para B, pero tampoco hay razón alguna, para que, en el transcurso de los años, no pueda abrirse camino; por otra parte, no tiene por qué seguir el consejo, y en cualquier caso el consejo no constituye por sí solo un motivo para que se hunda toda la vida futura de B. Y sin embargo algo así es lo que ocurre, pero sólo porque tú eres A y yo soy B.
On January 30 2012
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