It's a secret - single - 26/04
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Todo tiene una historia, incluso nosotros. Bien se formó a fines de 2003. Julián Selci venía tocando junto a Leonel Digiglio y Aisha Serén en una banda con aspiraciones confusamente electrónicas o grunge. Al mismo tiempo, sostenía un novel proyecto junto a su hermano mayor, Damián Selci, de tendencia post-punk, que no llegó ni a la sala de ensayo. La esencial incompletud de ambos intentos llevó a Julián a una conclusión: mejor reunir las fuerzas, juntar a la gente en una misma banda, y encomendarse a la buena de Dios. Eso sucedió, y se llamó Bien.Dada la orientación estilística de los proyectos (grunge, electrónica y post-punk), hubiera sido dable esperar que el resultado de su mezcla se pareciese... a The Rapture, por ejemplo. Nada más alejado de los hechos: en Bien, casi desde el primer momento, predominó el interés por la composición de canciones y por la limpidez interpretativa. No al ruido, no al escándalo. Realmente, es un milagro que se haya llegado a ese concepto partiendo de las bases opuestas. A principios de 2004, Bien grabó un EP de cuatro temas llamado El niño rock, que fue producido por Jorge Kontos y Jeremías Tvethe, músicos de la banda Paterimón. Las canciones allí grabadas son muy distintas entre sí y muestran, si se mira con atención, ese viraje hacia la composición que se mencionó antes. Durante 2004, la banda se encargó de presentar el material en vivo, acompañado de unas seis canciones de las cuales no quedó registro alguno (ni quedará). Telonearon a algunos grupos en ascenso, como Adicta, y terminaron el año con un balance de crecimiento positivo.Para 2005 estaba decidido hacer el asalto definitivo a la escena, pero los efectos de Cromañón imposibilitaron ese plan. Por eso, Bien decidió recluirse en la sala de ensayo a componer, arreglar y ejecutar el material que conformaría su primer largo. Fue un período de entusiastas conversaciones nocturnas. Los recitales de ese año, no demasiados, sirvieron como excusa para probar las nuevas canciones en vivo, ver su funcionamiento y sus posibilidades. Y en octubre de 2005, otra vez con producción de Jorge Kontos, Bien entró por fin a grabar De la costumbre de vestirse. Poco antes Aisha Serén, la tecladista, se había ido de la banda, entrando Diego Quiroga a suplantarla. De la costumbre de vestirse, editado en mayo de 2006 por medio de la UMI, es el nombre del disco que Bien está presentando actualmente. El resto es futuro. Como se ve, nuestra biografía, en términos curriculares, no es nada llamativa. Es incluso bastante aburrida. Tratamos de escribirla con gracia, pero es imposible. Con estas cosas sólo se divierten los empleados de las discográficas, quizás ni siquiera ellos. Es cierto que tampoco hay obligación de divertirse siempre, a cualquier precio. Sería mucha presión tener que ser constantemente divertido, así que la historia anterior quedará así: aburrida, sosa, impersonal. Pero vamos a dar algunas justificaciones de por qué esto es así. Una razón por la que nuesta historia, la de Bien, no es muy atrayente que digamos, es que no queremos hartar al lector enumerando estupideces que no vienen al caso. Este es un riesgo muy cierto. Nada peor que músicos presentando sus minucias como si se tratara de acontecimiento históricos. ¡Egolatría! Alguien podría decir que esas estupideces le interesan, pero bueno... finalmente, a nosotros no nos motiva escribirlas. La sensación de ridículo es muy fuerte. La segunda causa del aburrimiento mortal de nuestra breve biografía es la siguiente: tampoco hay tanto que contar. Hubiera sido bueno emprender largas giras por países exóticos, y tener allí experiencias como prender fuego un hotel, salir de caza, manejar un jeep, casarnos con indígenas. Lamentablemente, nada de esto pasó hasta el momento. Nuestra carrera recién está despuntando, es casi virgen de anécdotas. Prometemos tener al menos una de las experiencias que nombramos antes (la de manejar el jeep es la que más nos interesa). Para finalizar, se podría decir que el insoportable fastidio que sin dudas genera la lectura de la historia de Bien encuentra su tercer causa, simplemente, en el sentido desprecio que profesamos por la confesión, el chisme, el comentario al pasar, el boqueo y otras delicias de la vida de pueblo.