Y una mañana, E. se despertó sin poder ver. Si, sin poder abrir sus ojos.
Quizás fue el haberse sacado las lentes de contacto que hacia un par de meses no se sacaba y una infección se aprovecho de sus ojos débiles. O quizás sus cuencas se secaron de haber tenido toda la noche la cara pegada al turbo ventilador esperando que el alcohol que tenia en la sangre le dejase de latir tan fuerte
O tal vez un loco esquizofrénico había entrado por la ventana a robarle sus ojos y dejarlo en una constante oscuridad
no lo sabia, pero de algo estaba seguro:
E. estaba completamente ciego.
A tientas trato de salir de la cama, llena de papeles y revistas, y cayo al piso, secamente. Como pudo se arrodillo al costado y pudo reconocer el contorno de la puerta del placard. Y se quedo ahí, agazapado
Una hora, o dos
o tan solo fueron quince minutos?
Se quedo quieto, lo mas quieto que pudo, eternamente quieto. No se atrevía a tocar su cara, temeroso de descubrir dos vacíos huecos arriba de su nariz, y, aunque lo intento, no pudo llorar.
Creyó oír pasos, voces, pequeños roces en el aire, quizás alguien que se pregunte por el, por su ausencia, por su silencio
Pero no, el sabia bien que estaba solo, desde hacia ya mucho tiempo, y que nadie iba a golpear su puerta, a tocar el portero o a llamar por teléfono
Dos horas, o tres
o tan solo paso media hora?
Entonces pudo sentir algo, una caricia de otros tiempos, algo tenue y lejano, algo que había quedado impregnado en el fondo de su memoria para no volver
y vino a el su perfume
el que tanto había deseado olvidar
Y ahí, pudo comprender. E. entendió que estaba ciego
desde hacia mucho tiempo atrás
Un mes, o dos
o tan solo fue un instante?
Y esa mañana, a E. solo le quedo abrir los ojos
y empezar un nuevo día
On February 10 2009
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