Cuando llegué a las puertas de El Telar ya casi había anochecido, me sorprendió no ver a nadie apostado en la entrada, golpeé tres veces con los nudillos de la única mano ilesa que me quedaba la madera, pidiendo paso. Tras unos instantes de espera se oyó desde dentro.
“¿Quién va?” A lo que respondí con otra pregunta.
“¿Por qué no hay nadie vigilando la puerta?” El cofrade al otro lado de la puerta pareció reconocer mi voz y dijo con alivio mientras abría.
“Al fin has vuelto…”
Al entrar el escenario que encontré fue desolador, el suelo del almacén estaba cubierto por una película de sangre, había más de diez cadáveres en un rincón y gente herida y mutilada por todas partes. Entre los cadáveres reconocí a uno de los centinelas y me dolió haber sido tan brusco en mis últimas palabras hacia él.
Pregunté qué había pasado y me relataron lo sucedido.
“En mitad de la noche en que te marchaste, un hombre ha matado a uno de los centinelas y ha dejado inconsciente al otro, robándoles las llaves y entrando.
En el momento en que oímos gritos corrimos hacia la armería y al volver nos hemos encontrado con aquel hombre. Hemos intentado defendernos, pero pese a nuestros esfuerzos hemos sufrido bajas, su maestría con aquella arma era impresionante, una especie de espada muy esbelta, levemente curva y con una larga empuñadura, nunca había visto nada semejante, tanto por el arma como por su dominio sobre ella.
Parecía buscar a tu abuelo, nos hemos apostado frente a la habitación donde agoniza, la puerta estaba abierta así que es posible que le haya visto… Quizá se haya visto superado, o quizá haya encontrado lo que buscaba, el caso es que se ha ido dejando caer una nota…”
...
Parecía que el Santo Oficio estaba poniendo un empeño extremo por la vida de mi abuelo.
“Déjame verla, ¿qué aspecto tenia él?”
“Llevaba las vestimentas propias de un bandido, pero logré ver que llevaba una flor de lis colgada del cuello”
La nota rezaba. “Aquella mujer no merecía la muerte. Aunque seas un asesino admiro tu dominio con las armas, te daré el honor de morir en un duelo, nos vemos en la Luna”
¿Quién se pensaba que era? Había irrumpido en El Telar, había intentado matar a mi abuelo y en su empeño había acabado con la mitad de la gente que más me importaba… ¿Y me llamaba asesino?
{El… honor de morir en un duelo} ¿Acaso se sentía capaz de matarme?
Insensato…
{Aquella mujer… no merecía la muerte…} Esas palabras me desconcertaban, si no era del Santo Oficio, ¿quién más andaba tras la muerte de mi abuelo?
Me dolía que aún pensaran que era yo quien había matado a aquella mujer…
Era mi madre…
Sentí odio, odio por los asesinos de mi madre, odio por quienes perseguían a mi abuelo, odio por el que había acabado con mis cofrades… odio… por la insolencia de aquel que pretendía acabar conmigo…
Veremos quien acaba con quien…
On December 26 2010
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male
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14/10/1991 (20 years old)
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Tras tu confortable silla ergonómica...,
Madrid,
Spain