No puedo cambiar la dirección del viento,
pero sí ajustar mis velas para el tiempo pasajero...
El tiempo fluye agrietando mi conciencia,
abandonando los reflejos del pensamiento
depurando los colores del día,
el aroma nocturno y el sabor a mujer.
habito donde la soledad es infiel al alma
que vaga entre ruinas desterradas por el amor,
observo mi rostro cicatrizado de figuras internas
que escapan del aroma del llanto de la libertad,
forjando el suicidio del recuerdo ausente
iluminando la reencarnación del destino en la mujer,
hondos caminos en tu vasta mirada
semejando al abismo que dormita condenando a la piedad,
donde brotan palabras que sueñan tu piel extendida
entre la bruma del silencio perpetuo y mudo.
Muero en los ojos del pasado,
donde envejece mi alma errando un espacio
donde esculpir las pasiones y a la tentación.
Cae mi piel seca otoñal
bebida del fango virgen de tu intimidad,
recogiendo los recuerdos que cuelgan sus risas
en el deseo que se eterniza en las sombras
con rostro maduro de amante y pecador.
Duermen mis manos heridas sin vanidad
por los desiertos de lívidos nacidos de la caricia,
donde solo el viento existe, sin gritos ni ecos
que transformen a la locura en monumentos eróticos
cubiertos de orgasmos inconcientes del dolor.
Batallas que desatan la furia del deseo
en los restos de cuerpos disecados por el aliento,
enmascarando a la mujer nacida de dios
sepultando su belleza en las nubes de latón.
Firme tu desnudes donde se obscurece la vida,
donde flotan los senos con las estrellas aturdidas
perdiendo las sonrisas que pescan sentidos ofuscados
que deliran tu aura sembrada en el atardecer.
Acompaño tu desnudes
envuelta en sedas del engaño,
sobreviviendo al placer lejano del tiempo.
On November 01 2007
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