[después de muchas horas, muchos días, poco tiempo]
Quisiera, luego de unos cuantos años vividos en esta ciudad, tomar de una oreja a todos esos bien vestidos que caminan por la capital como si nada les importara más que su gris trabajo. Paro cardiaco inminente para quienes caminan con la mirada fija, a paso constante, y omitiendo cada detalle de su delicado y oculto entorno.
Me quedo cien segundos sentado en una banca de madera, de pintura ida junto al pasar de los años, me siento justo donde no debería y apoyo mis pies donde la mayoría deja reposar su culo. Pongo mis manos en mi mentón, sonrío levemente y me doy el tiempo para recordar (imaginariamente).
Busco y distingo lleno de expectativas una imagen que se amolde a mis necesidades, irreverentemente literarias. Ambiciones súbitas divagan fantasiosamente por un universo de cosas que habitan en mi ático; entonces, no queda opción alguna de concretar sueños, por un momento me detengo [
]
Me levanto abatido por un nuevo frío, esperanzado en tu presencia, y mis pasos caminarán junto a los tuyos. Nuestras miradas se confabularán y nuevamente seremos parte, armaremos capítulo y daremos logro a una nueva historia. Viviremos nuestros parques y reiremos de la nada. Esta vez, contaremos las ramas, las hojas caídas y le daremos cuerda a un nuevo otoño. El recuerdo quedará, los momentos serán agradecidos.
Gracias a ti, gracias a mi parque, mis hojas que no son mías, caminos de tierra que no me pertenecen tienen mi caminar. Necesariamente, te tuve que encontrar.
On April 20 2008
1 Views