Es el ocaso aún de las sombras, aún del sol furioso. Los colores se entremezclan y enrojecen, llueven confesiones y absoluciones tras las ventanas de la habitación de los amantes.
Mezclados y enredados entre si se deshacen sobre el lecho del arrebol del universo. A sus cuerpos y a los muros del mundo, tiñen al gemir, del rojo crepuscular que los vio un día desvestirse por primera vez.
Y mientras el ocaso avanza ya cercano, la lluvia les atraviesa su techumbre y su desnudez, los empapa, los deshace, los deforma y los acaba.
El ocaso avanza, los amantes exhalan.
Diego R. Molina, Julio 2008
On December 09 2008
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beer_cigarrettes
On 28/01/2009
hola compañero poeta
esta es la mejor de toda
esque vnego salindo de una sitiacion parecida
oe tengo qeu proponerte algo
repondemo plis my beby
sTig