amanecía
mis dedos: un animalillo correteando por la cama, buscando los tuyos
tu mirada perdida en el techo, regresábamos de algún naufragio de esos que dejan sabor a bocas, regusto a cobre y la garganta malherida
los dos, otra vez
mis dedos esperaban tus tic de animalillo al dormirte
mi pierna comenzaba su búsqueda incansable hasta trepar por la tuya, asomarse al abismo, los dedos tanteando el aire antes de comenzar el descenso
el aire quieto de móstoles, la risa de los niños en algún colegio, tu cuerpo de geranio
"Nana, niño, nana
del caballo grande
que no quiso el agua.
El agua era negra
dentro de las ramas.
Cuando llega al puente
se detiene y canta.
Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.
Duérmete, rosal.
que el caballo se pone a llorar."
Entonces me hablas de de ti (de tí), de todo eso que jamás nombras porque es tu maldición y es lo más difícil. De tí. De lo que te pasa. De las cosas que acaban: Tu hermana, herida. La fiesta del Orgullo. La relación de Jose.
Parece que todo acaba ahora, dijiste. Y dijiste también que había en ello un pronunciado alivio.
"Duérmete rosal,
que el caballo se pone a llorar.
Las patas heridas,
las crines heladas,
dentro de los ojos
un puñal de plata.
Bajaban al río.
¡Ay cómo bajaban!
La sangre corría
más fuerte que el agua."
Amanece en algún lugar de Madrid. Es lunes, con todo lo que ello conlleva. Para el mundo empiezan tantas cosas, para tí, mi animalillo herido, terminan otras tantas. Pero a diferencia de otras veces, eh aqui un momento de los que atesoro como pepitas de plata, esos que luego recuerdo, y mastico, y añado al libro que, sin saberlo, escribimos tú y yo a cada paso, ese que casi no existe, ese que se perderá el día que nos perdamos.
A diferencia de otras veces, esta vez hablaste. De tí. (De tí)
Y eso que tanto te cuesta y te desarma y te honra y te hace mágico sucede pocas veces, y esta vez sucedió sin que te dieras cuenta, y en ese momento ¡me siento tan contento de haber estado a tu lado para oirlo!
Voy a confesarte algo. Soy el redactor de tu historia. He viajado desde el futuro y me he hecho pasar por tu amor para sacarte los detalles, para que tu libro mágico nunca se pierda.
Es así como acumulo pepitas. Simples pepitas de plata.
Cuando hablaste del final de tantas cosas ¿recuerdas lo que te dije? Que en cambio tú y yo...
"Mi niño se duerme.
Mi niño se calla.
Caballo, mi niño
tiene una almohada.
Su cuna de acero.
Su colcha de holanda.
Nana, niño, nana.
¡Hay caballo grande
que no quiso el agua!
Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.
Duérmete, rosal,
que el caballo se pone a llorar."
On July 04 2007
7 Views