Hasta la vista, Bólido.
Fuiste mi primer coche, duro, fuerte, con pocos detalles. Pero esos inconvenientes fueron tus virtudes. Aprendí a cambiar de marcha aunque no quisieras, aprendía a mover el volante aunque te resistieras, a pisarte fuerte para que aceleraras. Aprendí que hay que tener cuidado con las curvas si el suelo está mojado y vas un poco rápido.
Ahora sé que es mejor calcular el aparcamiento que sudar maniobrando. Es mejor ir por la carretera tranquilo y ahorrar gasolina que ir con prisas, llegar 6 minutos antes y que después pilles un semáforo al entrar en la ciudad y no haya servido de nada.
Te he regalado, porque venderte habría sido ponerte precio y no lo tienes. Porque aunque me costaste 1500€ tu valor es incalculable.
Te seguiré viendo. Estarás por el barrio. Tu nuevo dueño te reparará cosas, creo que te tendrá bien cuidado, que le va el tema.
Y yo te veré. Contento y orgullosos de que sigas quemando combustible, que sigas con esa tercera infinita desde los 20 a los 80 km/h.
Ahora tenco un corsica, ya le dedicaré unas palabras. Un coche más ligero, más pequeño, manejable. Pero blando, casi sin personalidad. No como tu, que te enfadabas si te encendía sin embragar, que no te gustaba reducir de marcha, que hacías que la L de los primeros meses se cayera: tu no eras el novato.
Muchos viajes, muchos likómetros. Muchas historias que contar, que guardar, que recordar.
Y mucha gasolina quemada. Cabrón.
Te echaré de menos, bólido. Con la posición de conducción tan baja, por esa línea cupé, ese maletero hermoso...
Hasta la vista, porque nos seguiremos viendo.
On March 20 2010
23 Views