Odiaba pocas cosas, pero detestaba mogollón, y no le importaba que la gente no le entendiese porque llevaba en la sangre la autosuficiencia. Tampoco le importaba que la juzgasen a primera vista, porque por experiencia sabía que se retractarían de sus palabras, si te gustaba más o menos, o si simplemente no te gustaba. Vivía para sacarse una sonrisa y si llegaba a conseguirlo, ya tendría tiempo de preocuparse de ti, de ti y tal vez, de un vosotros. Ni era especial, ni única, ni siquiera increíble, pero si se seguía hablando de ella (ya fuese bien o mal), será porque algo estaba haciendo bien.
PA-SO!
On June 13 2010
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