Vaale. Ya sé que os estoy dando la tabarra, que me agobio mucho y que lo único que sé hacer es quejarme. Tranquilos, que me quedaré encerrada en casa por mucho que me amargue, y así no molestaré a nadie. De hecho, mi hermana ha elegido la época perfecta para empezar a traerse a mil amigas a casa cada noche mientras yo estoy borrando bots al ordenador. Pero nada. Entiendo perfectamente que soy yo la que hace las cosas mal yy en fin. Pensé que eran unos días de sensiblería ya que hay ciertos días del mes inaguantables, pero no. Lo estoy llevando mal, muy mal. Y lo único que hacéis es poner cara de exasperación. Luego cuando me vengáis llorando diciendo que no podéis cuando no tenéis ni una actividad por la tarde, os atenderé yo como una auténtica estúpida. El resto de la gente me diría que no fuera tonta y que me buscara otras amigas, o amigos. Pero no. El problema no es ése, porque he cambiado de ellos miles de millones de veces y las cosas siguen igual. El problema soy yo, que acaba considerando amigos a sus profesores más que al resto de alumnos. Supongo que tengo que abrir los ojos y ver que todas esas cosas tan bonitas de amistad en el fondo no existen.
Todos me preguntaron si estaba bien, joder. Todos, menos vosotras. Supongo que es mucho pedir. Aguantar las lágrimas en clase para fingir que todo va bien y que soy fuerte va a acabar por convertirse en una de esas series con final trágico. Me hace gracia cuando decís lo segura que soy, lo poco que me importa lo que piensen los demás, lo organizada, lo lista, lo valiente y lo bien que acepto las críticas. Y una mierda. Lo que veis son máscaras, máscaras y más máscaras. Mi hermana se exaspera cada vez que me ve llorar. Será que ya son muchas.
Últimamente le he cogido un gusto al rosa impresionante.
On March 12 2011
2 Views