Avatar anuchiis

—No tienes que decírselo a nadie ni cambiar tus planes. ¿Por qué no vamos a Las Vegas? Puedes ponerte unos vaqueros. Hay una capilla que tiene una ventanilla por la que te casan sin que te bajes del coche. Lo único que quiero es hacerlo oficial, y que quede claro que me perteneces a mí y a nadie más.
—No puede ser más oficial de lo que ya lo es — refunfuñé, aunque su descripción no me había sonado tan mal.
—Ya veremos —sonrió, complaciente—. Supongo que no querrás aún el anillo de compromiso.
Tuve que tragar saliva antes de responder.
—Supones bien.
Edward se rió al ver la expresión de mi cara.
—De acuerdo. De todos modos, no tardaré en rodear tu dedo con él. Me quedé mirándole.
—Hablas como si ya tuvieras un anillo.
—Y lo tengo —dijo sin avergonzarse—, listo para ponértelo al menor signo de debilidad.
—Eres increíble.
—¿Quieres verlo? —me preguntó. De pronto sus ojos topacio brillaron de emoción.
—¡No! —exclamé. Fue un acto reflejo del que me arrepentí de inmediato, ya que Edward se entristeció—. Bueno, si de verdad quieres enseñármelo, hazlo —intenté arreglarlo, apretando los dientes para no demostrar el pánico irracional que me poseía.
—No pasa nada —repuso mientras se encogía de hombros—. Puedo esperar.
Di un suspiro.
—Enséñame el maldito anillo, Edward.





On March 22 2009 20 Views






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