Capítulo cinco .-
Exactamente, había pasado un mes desde aquella maravillosa noche que pasé con Edward. No fue la única, por descontado, pero sí la más especial. Entretanto, en el día, me preocupaba por el trabajo y mantenía la mente alejada del tema referente a los Vulturis. Se acercaba la fecha, y al parecer estaba todo bajo control. Jasper había preparado a todos para luchar, y Alice preveía que todo saldría perfectamente. Era obvio que ninguno reparaba en la idea de que quizás todo era un truco y que tal vez Aro estaría actuando de esa forma para que ella no viera nada. En cuanto se lo comenté a Edward, estalló en risas.
Así que tenía que relajarme, y que ellos se encargaran de todo. Para no tener mucho tiempo para mí sola lo que significaba tener tiempo para que mi mente divagara en los temas que quisiera, más que nada en Raymond-, había empezado a poner el doble de empeño en los trabajos del hotel, y no tenía tiempo para nada. En las noches, Edward se pasaba por mi cuarto, por lo que al tener su cuerpo cerca del mío, no podía pensar en demasiadas cosas.
Esa mañana, estaba trabajando en la cocina, junto con los demás meseros y Jazz.
-Bella, ayudame a llevar todo esto Jasper indicó unas bandejas, y las tomé.
Que me llamara era extraño, ya que él nunca necesitaba de mi ayuda, lo cual significaba que algo tenía para decirme.
-¿Qué ocurre? le pregunté en cuanto depositamos el desayuno sobre las mesas correspondientes.
-Sabés que falta una semana para
el ya sabés qué, ¿cierto? me dijo en un rincón.
-Intenté no pensar en ello, pero ya que sacás el tema, sí, lo sé.
Jazz sonrió de lado.
-Bueno, el otro día, Edward y yo discutíamos las posibilidades del sitio donde podías estar en el momento del encuentro abrí la boca para discutir, pero levantó un dedo para silenciarme-, y adiviná qué enarqué una ceja-. Jacob se metió en la conversación, y alegó que no podíamos dejarte en algún lugar, porque los Vulturis podrían tener algún aliado cerca que estuviera pendiente de vos y
bueno, ya sabés, por lo que, por más que Edward dijo rotundamente que no, accedimos a que estuvieras con nosotros.
Una enorme sonrisa se extendió por mi rostro.
-Bajo las protecciones necesarias, claro finalizó-. Bueno, creo que en esa mesa necesitan una carta, ¿se las llevás vos
? asentí-. Genial, iré a la cocina, por si acaso.
Fui casi dando saltitos hacia la mesa correspondiente y atendí a los clientes con una enorme sonrisa. Estaba feliz, no podía creer que podría estar en ese encuentro que me tenía preocupada desde el momento en que nos enteramos que se produciría. Bendeciría a Jacob día y noche por su increíble intervención en la charla de Jasper y Edward y
¡Era increíble!
Al final del día, en cuanto me encontré con Edward, noté que tenía el semblante sombrío, y que una mueca atravesaba su rostro. Adiviné la razón.
-No querés que esté ahí dije luego de saludarlo con un corto beso.
-No respondió, tenso.
-Edward
no me pasará nada, además, dijiste que era sólo un encuentro, que no iban a luchar ni nada por el estilo le recordé, triunfante-. No hay de qué preocuparse, ¿cierto? sonreí.
-Oh, genial. Sabía que tarde o temprano darías con la razón para dar vuelta esas palabras y utilizarlas en mi contra, fantástico dijo sarcásticamente.
Yo simplemente respondí con encogiéndome de hombros y poniendo una mirada inocente. Lo tomé de la mano y lo conduje hacia el ascensor.
No habíamos entrado en él, cuando una voz me llamó. La de Tiffany.
-Bella, la buscan.
Lo miré a Edward, disculpándome con la mirada, y seguí a Tiffany. Me quedé boquiabierta y los ojos se me dilataron un poco al ver a la persona que me esperaba en la recepción.
-Jacob lo saludé.
Había crecido más desde la última vez, pero eso ya era moneda corriente. Tenía el pelo corto, ya que estábamos en verano y debía de ser una molestia tener tanto pelo, por más que la temperatura no superara los quince grados. Vestía una remera blanca sin mangas, ya que no podía entrar en el hotel sin camiseta, unos pantalones cortos y zapatillas.
-Hola, Bella me saludó con una sonrisa-. ¿Vamos
fuera? sugirió.
Lo seguí en silencio. En cuanto salimos, me arrojé a sus brazos y empecé a balbucear.
-Oh, Jake, gracias, gracias, muchísimas gracias, no sabés lo importante que es para mí poder estar ahí, gracias, gracias me interrumpieron sus sonoras carcajadas.
-Por nada, Bells me despeinó el cabello.
Suspiré.
-¿Cómo va todo por La Push? dije casualmente.
-Bien, genial. Todos están preparándose para
Y vino de visita la prima de Quil añadió-. Todavía no la he visto, pero dicen que es
-arqueó las cejas y le di un leve golpe en el hombro. Rió y me uní a sus risas.
-Me parece a mí o hay más de una razón por la que querés conocerla, ¿eh?
-Sí que me conocés admitió y me reí, feliz de que existiera una persona que Jacob no hubiera conocido aún y que podría ser
quizás, su objeto de imprimación.
On January 21 2010
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amazingpattinson
On 21/01/2010
aaam, esa rubia ¬¬' no vale, lo habré dejado un poquito abandonado a Robertin, pero sigue siendo MIO chota madre u_u
amazingpattinson
On 21/01/2010
Estuvimos hablando, él contándome las estrategias que utilizarían en caso de que se presentara una lucha, y yo escuchándolo, aunque no prestaba demasiada atención. Me imaginaba a la prima de Quil, una muchacha hermosa, y a Jake viéndola por primera vez, imprimándose de ella al momento… Me agradaría, de verdad, que encontrara a su media naranja.
Al final, Jake tuvo que irse, ya que se le había hecho tarde, y yo volví al hotel con Edward. Me acogió en sus brazos, y a los pocos segundos terminamos en “la” habitación.