El viento eriza tu piel, las palabras como olas te ahogan sin dar tregua, es que a veces no alcanza con saber nadar.
Te sentís tan lejos de la orilla estando tan cerca y un instante después más lejos aún… Tratando de sobrevivir a la tempestad divisas tranquilidad fuera del mar y este desaparece. Vos caes en la orilla y ya no hay más tormenta. Caminas sin mojarte los pies en una mañana de cuentos o uno de esos momentos eternos. La brisa vuelve a soplar pero esta ves es su susurro quien te estremece. Al girar la ves a ella, comprendiendo que las mañanas soleadas, el mar y la arena se crearon únicamente para su decoro.
Tomas sus manos doradas por el sol y continuás caminando a su lado sin reparar en que esto no es más que una ilusión.
On April 04 2011
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