Cuando nuestras calles se empapan con el olor a azahar que dejan los naranjos, llega el momento que todo hermano espera, ese instante en el que se abre la puerta de un tempo para iniciar un año más nuestra estación de penitencia.
Un Martes Santo que se espera con ansias por cada uno de los miembros que forma parte de esta familia, porque la labor de una hermandad va destinada principalmente ha realizar la mejor estación procesional posible y así expresar por toda Córdoba la pasión que sentimos por nuestro Cristo de la Agonía.
Este año he decidido no ver “los toros desde la barrera”, es decir, no acompañar a nuestra hermandad durante toda la estación de penitencia, sino participar en ella como un miembro más. Puede que los motivos expuestos en la campaña que se hiciera para incentivar que se apuntaran más gente no sean los que justificaron mi decisión, pero sí el que todos los años me sentía que mi lugar estaba siendo Nazareno, y no como un penitente más.
Él sentimiento que me empuja a salir es la enorme pasión que desde pequeña se me ha inculcado por la Semana Santa y por nuestra Hermandad.
Terminaré mi breve participación con una cita de una de mis películas favoritas, y que una de las personas más importantes en mi vida me recordó hace unos días: “El tipo puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar Benjamín. No puede cambiar de pasión.”
Todo lo que rodea a la Semana Santa es simplemente eso, PASIÓN.
On April 07 2011
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lufemar
On 07/04/2011
Preciosa foto, me encanta la semana santa.
Saludos desde Residencial Playmobil Primaveral :)