Hay días, tales como los de hoy, en los que uno se da cuenta de que la vida no es tanto como lo pintan, que a veces necesitamos escapar entre los nublos que velan nuestra conciencia, por dejar un poco los atajos rutinarios de cada día, para sentirnos por un momento libres…
Días en los que se nos ahoga el alma en un pequeño charco, mientras a otros simplemente se les seca con la llegada del verano, días tan tristes como los de hoy, en los que cuesta seguir caminando por el sendero, que las piedras se vuelven más pedregosas que de costumbre, los azules se vuelven más opacos y más oscuros, sobre todo los que reflejan el cielo, el mar, a ti.
Y no te das cuenta de que cuando tu línea se desquebraja, se descose por la costura infinita de tu espalda, y se funde con la que comienza en mi ombligo, todos esos miedos e inseguridades son más míos que tuyos.
Por eso en días como este que se acaba, me gustaría acelerar la manillas del reloj para dar paso a otros en los que los azules del cielo, del mar, los tuyos propios brillaran con más intensidad, como si de un precioso día de verano se tratara, para llenarme de energía, para saciarme por dentro, por si acaso a otro día de estos se le ocurriera regresar, sentirme más libre y más viva que nunca.
On June 20 2011
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fabuleando
On 27/09/2011
Un abrazo muy fuerte pekeña, cuidate muchisimo y deja que las personas que de verdad te importan alli te cuiden y te haga feliz porque te lo mereces y pasa de los que te hagan daño... porque no saben apreciar lo que vales.
Te quiero
María