- Me encanta ver a la gente correr por el paseo marítimo. Me quedo mirándolos e intento adivinar qué es lo que piensan mientras corren... quizás piensan qué es lo que van a hacer el resto del día, qué van a comer, qué ropa se van a poner o cómo van a arreglar la pelea que tuvieron la noche anterior con su pareja... o quizás sólo corran pensando en la lista de la compra...
Me gustan estos días de verano que se quedaron pendientes en el calendario y aparecen ahora, cuando el otoño les hace un hueco en su apretada agenda de brisas y hojas muertas, crujientes bajo nuestros pasos.
Me gusta quedarme horas mirando al mar, con las ventanillas del coche bajadas, mientras en la radio suena "Still got the blues" y el olor a mar en el aire y la sal en suspensión me llevan a lugares y momentos lejanos en el tiempo, pero cercanos en mi intención.
Me gusta cuando los días se vuelven grises y el mar se tiñe de color turquesa, con el aire cálido que precede a la lluvia, caminando con las manos en los bolsillos y encogido de hombros por el rompeolas, con miradas furtivas a las ventanas detrás de cuyos cristales fuimos felices mientras espiábamos desde las alturas, cuando eran otros los actores que interpretaban mi papel.
Me gusta confundirme de parada de autobús y tener que hacer todo el recorrido, aprovechando para curiosear en el trajín de la ciudad recién despertada, observar el universo de persianas que se suben, madres afanadas en que sus hijos no entren tarde en el colegio y plazas de abastos en hora punta.
Me gusta quedarme hipnotizado por los enormes e increíbles ojos de la chica que está sentada enfrente de mí... y que ella me regale una media sonrisa acompañada de una caída de pestañas, concediendo un perdón a mi osadía, porque es algo que le sucede a menudo y está acostumbrada.
Me encanta aprovechar cuando el autobús se detiene en las paradas o en los semáforos para leer los carteles de los conciertos que se avecinan y sacar mi libreta para tomar nota.. y, de paso, escribir sobre la chica del cielo en los ojos.
Me gusta irme al Palacio de la Luna... pero no puedo negar que también me atrae la tragedia de la poesía que descubro cuando veo que, en realidad, eres tú quien se lleva la luna debajo del brazo.
Me gusta el olor a pan recién hecho que me inunda al bajarme del autobús... y entrar en ese bar que huele a café... y ver a la camarera que esconde mil preguntas en su mirada y ninguna respuesta en sus labios, pero que siempre me hace volver para verla y disfrutar de los desafíos que me plantea.
Me gusta pensar en mi próxima secuencia y en el acorde de guitarra que la acompañará, intentando aprender a mentir para poder resultar más creíble.
- Y yo?
- Y tú... qué?
- Yo... te gusto?
- ...
- Si no quieres... no me contestes. Déjalo, no debería habértelo preguntado... soy tonta.
- Serías tonta si necesitaras que te respondiera a cosas que ya sabes. Únicamente lo serías en ese caso.
- ...
On November 05 2010
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