Cuando te das cuenta de que no tienes un lugar en la ciudad. Que todos se hacen un café, le pegan un sorbo y se dan la vuelta. Es difícil emprender un camino sólo –o acompañado- cuando ha llegado la hora de partir. Es la máxima expresión de la individualidad, sí. Son los tiempos en que uno se redescubre y practica todo lo que aprendió en el seno familiar.
Algunos, en tiempos de crisis, huimos. Nos llovemos por las coladeras de la ciudad, y terminamos en algún nido de ratas bebiendo o lo que sea. Hay devaneos en todo y es parte del juego. Algunos sobreviven, otros no. Otros se quedan tragando mierda.
On October 01 2010
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