.
Cuando nada parece ayudar,
voy donde el cantero
y le miro martillar su roca,
tal vez unas cien veces
sin que se note una grieta en ella.
sin embargo al centésimo martilleo
ésta se partirá en dos,
y se que no será
debido al último golpe,
sino a todos los que vinieron antes.
On January 10 2009
9 Views