Buscar piso siempre es una tarea tediosa e insufrible; pero en Berlín trae siempre consigo el aliciente de que cada piso que visitas es más surrealista que el anterior.
Lo que no mola tanto es que solo haya ofertas de pisos para un mes o quince días (malditas vacaciones alemanas), que los alquileres en Kreuzberg y Friedrichshain estén por las nubes, que te escriban miles de correos ofreciéndote piso en Neukölln (QUE NO QUIERO VIVIR EN NEUKÖLLN!!!) o subarrendándote casas que irán llenando de dios sabe qué gente. Como si no tuviera ya bastante con la rareza alemana estándar.
Pero la experiencia me dice que al final solo quedarán las risas.
Gott sei dank
On August 19 2011
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