Después de más de una semana de casi letargo, en estado vegetativo, llega LA NOCHE EN BLANCO. No me entusiasma la idea, me parece que son parches para justificar o hacer como que se divulga la cultura. Me parece que suelen ser más un botellón múltiple que otra cosa. Es una impresión.
Este año la Escuela de Letras que dirige el poeta Juan Carlos Suñén, y algunos de sus profesores como Luis Cremades, también poeta, han tenido la generosidad de dedicar el espacio que La Noche En blanco les cede en la Plaza de Ramales a un Homenaje amistoso a Leopoldo Alas, fallecido infortunadamente el 1 de agosto pasado. Leopoldo era muy amigo de Suñén y Cremades y había estado en aquellos espacios en las anteriores ediciones de la noche blanca.
Tal vez como un homenaje climático al propio Leopoldo, que odiaba el verano, la temperatura bajó estrepitosamente y en la plaza de Ramales la noche- madrugada del 13-14 hacía un frío helador, con rachas de viento gélido que atravesaban la plaza de la Armería, cruzaban la plaza de Oriente y llegaban hasta los muchos espectadores y amigos de Leopoldo que nos habíamos congregado allí. Seguro que él lo hubiera contado con decenas de fotos en su fotolog.
Ofició de Maestra de Ceremonias una gran amiga de Leopoldo, la poeta y periodista Ruth Toledano (cuando llegué comentamos el inmenso vacío que nos ha dejado Polo a todos sus amigos). Acompañaba el acto La Blues Band Escuela de Letras, en la que el propio Suñén toca a la batería. La banda tiene calidad y añadió un punto de emoción y belleza al acto sencillo pero enormemente emotivo que se prolongó durante varias horas, a pesar de los vientos helados que llegaban hasta la pequeña cima de Ramales, donde, según parece, pudo estar enterrado Velázquez, aunque nadie lo encontró.
Carlos Borsaní y sus compañeros del GAD, Carla Antonelli, Luis Martínez de Merlo, Eduardo Mendicutti, Maria Antonia Ortega, Luis Cremades y sus compañeros de la Escuela de Letras, la micropoetisa Ajo-¡qué momento!-, Ruth Toledano, Daniel Sarasola- otro gran amigo de Leopoldo-, yo mismo, Juana Fernández, Francisquillo (de Flores Raras), el casi hermano de Leopoldo, Fernando del Moral que protagonizó el momento más emotivo, leímos poemas de sus libros. Seguro que me olvido de algunos, siento no recordar el nombre del periodista y amigo de Polo que leyó un hermoso poema inédito de Leopoldo, Apocalipsis, que fue igualmente un momento mágico. También hubo un momento para la risa cuando Carlos Borsaní, por encargo de su sobrina Juana Borsaní- la hija del inolvidable Joe- leyó la receta de cocina que nos cedió el propio Joe para nuestro libro de cocina para gays. Aunque no leyeran nada nos acompañaron Olga Alas y sus hijas, Pedro Lacalle. Ángel, Ignacio, Darío, Carlos, Juan, José Luis, Lourdes Ortiz, Juan, Ricardo y un montón de los amigos que Leopoldo había ido haciendo a lo largo de su vida. Se leyó poesía y prosa, alguien echó de menos uno de los cientos de artículos que Leopoldo Alas escribió en sus casi dos décadas de su dedicación al periodismo. También alguno de aquellos hermosos textos con los que introducía y despedía su programa Entiendas o no entiendas.
La madrugada se fue haciendo cada vez más heladora. Como es el vacío que dejan los amigos cuando se van. Y como dijo Polo, nuestros amigos tienen la mala costumbre de irse de uno en uno. Sobre esto Leopoldo sabía lo que yo pensaba, que tras la muerte de un amigo, de un ser querido, lo peor, con mucho,- aunque con ellos se vaya un trozo de nosotros mismos- es que nosotros seguimos aquí y la vida, asquerosa, continua también. Sobre esa espantosa realidad se asientan el mundo, el tiempo, la vida, la muerte, el olvido y la memoria.
Acabaré con unos versos del propio Leopoldo, del libro Concierto Del Desorden:
Crecimos en los límites del mundo
para una locura que nos redime.
Vamos de sombra en sombra.
Que el misterio nos libre de la culpa
y no haya más pecado que una forma
de callar entre ruidos
y esa pereza de ser que destilan
los últimos engaños.
On September 14 2008
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On 15/09/2008
como la memoria va y viene, recuerdo ahora el nombre del periodista y amigo de Polo que leyó su poema inédito "Apocalípsis". Es Adolfo Coria. Gracias por haber leído un texto tan hermoso.