Gabrielle se estremeción, sonriendole con cariño. Hizo la cabeza a un lado para que Arthur tuviera mejor acceso, gesto que el príncipe no desaprobechó.
-Estoy... enamorada, encantada... excitada...
Arthur sonrió triunfal con aquella palabras, notando el deseo en la voz de su prometida.
-Esos términos me gustan más.
Gabrielle sonrió. El recuerdo de la reacción que Arthur tuvo, las palabras que le dirigió a Kurt, su mirada de fiereza, sus geto duro... Era algo totalmente novedoso para ella.
-Por cierto, no me esperaba para nada tu reacción... Cuando le dijiste a Kurt... -murmuró.
Arthur suspiró y clavó sus ojos verdes en ella.
-Tive que controlarme para soltar simplemente la advertencia y no pegarle directamente -respondió sincero- ¡Menudo impresentable! -sintió como la sangre le hervía por dentro de sólo recordarlo. Como devoraba el cuerpo de su novia con la mirada, sus palabras totalmente fueras de lugar... su embriaguez...
La joven le acarició la mejilla con mimo.
-Nunca antes te había visto así, y nunca imaginé que... hicieras algo así, más siendo quién eres. Ya me imagino los titulares: "El príncipe Arthur Leonard James Von Watheen golpea a joven neyorkino en la casa de una bailarina..."
Arthur la miró con ternura, estrechándola entre sus brazos.
-Creéme, en esos momentos no pensé en quién era...
Gabrielle cogió el dvd y lo partió por la mitad. Si lo hubiera sabido esconder; si nunca lo hubiese guardado...
Él la miró divertido.
-Tengo una copia, cariño -la voz divertida de Arthur la sacó de sus pensamientos- La pena, es el video de tu actuación... -se sintió triste. Aquella había sido la primera actuación que había visto de ella, aunque fuera a través de una grabación.
Gabrielle se giró para mirarlo.
-Bueno, la copia que existe, solo la tienes tu -suspiró- Mary podrá grabar otro. Después de todo he vuelto a bailar y es la misma obra. Además, puede que ella tenga una copia -arrojó los trozos del dvd a la basura.
-Ven, vuelve a la cama. Quiero abrazarte. Ultimamente casi no hemos pasado tiempo juntos.
No se hizo de rogar. Con una sonrisa tierna, se metió en la cama, acurrucándose a su lado.
-Si, has estado muy ocupado. Y ha sido imposible quedar ni para un triste café contigo...
Gabrielle tenía razón. Se había pasado las últimas semanas de un lado a otro, discutiendo con sus padres, defendiendo su amor, buscando el momento adecuado de decirle la verdad, de abrirle su mundo para ella...
-Lo siento -se disculpó, besándola con ternura en los labios- ¿Me perdonarás algún día?
Los ojos de Gabrielle brillaron con emoción. ¿Perdonarlo? Ella no tenía nada que perdonarle. Con su revelación había entendido muchas cosas, y por otro lado muchos temores habían desaparecido. Tuvo que admitirse a sí misma que llegó un punto en el que temió que Arthur se estuviera arrepintiendo de querer hacerla su esposa, que se hubiera buscado a otra... Y todo ese distanciamento había sido por que pertenecía a la realeza. ¿Y ella como se lo pagaba? Acostándose con otro... Emborrachándose y acostándose con Mark.
Lo miró con ojos suplicantes.
-¿Me perdonas tú por lo que quiera que hiciera anoche?
Arthur le sonrió con ternura, acariciándole la mejilla y besándola en la nariz.
-Claro que sí. Te quiero. Eres la mujer de mi vida, y haría cualquier cosa por ti.
Gabrielle se incorporó un poco quedándose medio encima de él para mirarlo directamente a los ojos.
-Mmmmm a saber a cuántas le dijiste antes eso, viendo la lista de conquistas que soltó esa periodista en la televisón esta mañana... -le picó, mordiqueándole el labio.
Arthur la miró. Sus ojos estaban cargados de sinceridad y deseo.
-A ninguna.
Lo miró emocionada. Arthur le dió una suave palmada en la nalga firme, redonda y bien formada. Esas nalgas que le volvían loco.
-Tontita -le sacó la lengua.
-¡Ehhhh! -lo mira sorprendida- Eso ha picado... -dijo de manera infantil.
Arthur la palmeó nuevamente.
-¿Más o menos que esta?
-¡Oye! -se incorporó fingiendose la indignada, acariciándose el trasero.
Él rió divertido.
-Que guapa estás cuando te quejas. Ven que te bese -abrió sus brazos como un niño pequeño.
Lo miró con desconfianza.
-¿Sin más palmadas? No me va el sado... -murmuró acercándose lentamente.
-Pero, ¿lo has probado? Encima que quiero a ayudarte a encontrarte a tí misma -bromeó Arthur, acogiéndola entre sus brazos y besándola apasionadamente en los labios.
-Me encontré a mi misma hace muchos años... -murmuró junto a su boca.
El sonido del teléfono móvil de Gabrielle les interrumpió. <<¿Quién puede ser a estas horas?>>. Ella suspiró con fastidio, alcanzándolo para ver quién llamaba. En la pantalla: MARY.
On October 30 2011
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aeren_ness
On 30/10/2011
Hoy tampoco sabía que foto poner, así que.. dije.. Mark tiene cara.. Arthie (*.*) también... pues vamos con la protagonista.. :)