Lo leí del tirón, en unas 3 o 4 horas aproximadamente. Y no por obligación, sino porque cada vez que finalizaba un capítulo realmente sentía la curiosidad de leer uno más. Y otro. Y otro. Y así hasta el final.
Me gustó. Me cautivó. Y me hubiera gustado leerlo en otro momento, ya que siento que, en mi situación actual, nunca hubiera podido apreciarlo en todos sus niveles.
Me encantan los sueños. Me recuerdan a mis vampiros disfrazados de piratas, o a mis caballitos de mar gigantes que eran híbridos entre caballito de mar y otra cosa que jamás pude nombrar…
Me emocionó la idea de dejar de dormir para dejar de soñar o, más bien, para dejar de mal-soñar. Me conmocionó. Sentí ese deseo de no dormir más como propio…
Y el cambio. El saber que realmente sí deseamos el sueño, el descanso…
"-No quiero dejar de dormir, porque, al despertar, quiero descubrirte a mi lado durante mucho tiempo. No quiero perderme esa imagen de verte volver a la vida cada día.
No podía imaginar no verla despertar."
Me gusta el lenguaje. Sencillo. Accesible. Natural. Cuenta su historia tal cual la contaría a un amigo. Por ello lleva más carga emocional, porque transmite confianza.
Me encantan las metáforas constantes. Los aparentes sin-sentidos. La alegoría general que constituye el libro. Ojalá pudiera sentir así. De ese modo, podría interpretar.
El libro habla de la relación entre una madre y su hijo en particular y de las relaciones entre padres e hijos en general. En infinidad de palabras, de expresiones, frases y momentos he recordado a alguien a quien le hubiera encantado estar leyendo lo que yo, pues esa persona probablemente sí hubiera disfrutado el libro a muchísimos más niveles de los que yo he podido hacerlo.
Aunque no solo por eso.
"Tiene el don de saber cuántas caras tienes, cuántas miradas, respiraciones, gestos o sonrisas y el significado de cada una de ellas."
Quizá le he recordado porque allí donde voy le encuentro. Siempre.
Ha conseguido que recordara, así que es un buen libro. Además, como colofón, me ha hecho reflexionar.
"Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo."
La explicación. He encontrado por fin una explicación que, evidentemente, no es cierta, pero que calmará mis angustias durante un tiempo, al menos hasta que consiga superar que nunca seamos "Todo lo que podríamos haber sido". Hasta que pase el tiempo y ya no exista más el plural en primera persona.
Hasta que pase el tiempo, y te encuentre, y te recuerde. Pero nada más. Te recordaré, sonreiré con ternura al recordarte, ya sabes cómo, y comprobaré que te encuentro como siempre te conocí y como siempre te guardé en mi memoria. Y sonreiré de nuevo. Sin sentir nada más que la ternura de encontrarte.
"Él rió estruendosamente; su risa continuaba intacta. Hay cosas que el paso de los años no nos arrebata."
On November 21 2011
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