... yo sujetaba con fuerza sus caderas poseídas, intentando poder seguir respirando bajo sus impulsos, ¡y ella pretendía fundir su pelvis con mi rostro! El tiempo se dilató infinitamente, convirtiéndose su sexo en mi única realidad, mi pasado, presente y futuro... sólo existían sus labios palpitantes, su tibia humedad y el resto de su cálido cuerpo tembloroso, erguido sobre mi boca. Y sus gritos, también existían sus gritos...
On August 28 2010
15 Views